El origen del Bricolaje (2ª parte)
Aunque algunos comportamientos como los observados en cuervos y urracas parecen innatos, sabemos por las investigaciones que con otros animales no sucede así. Por ejemplo, los chimpancés adquieren la técnica de captura de termitas transcurridos varios años. Hasta ese momento, se limitan a observar y jugar con los artefactos que sus madres manipulan. Lo mismo ocurre con los yunques y piedras que usan para abrir las nueces en la selva. Estas, junto a otras pruebas, son buenas razones para pensar que la técnica se adquiere a través de la experiencia.
Un chimpancé ensaya la captura de termitas con la ayuda de una rama (imagen: Jane Goodall’s Wild Chimpanzees).
Pero no todas las conductas instrumentales tienen un fin alimenticio. Los elefantes usan largas fustas que arrancan de los árboles para ahuyentar a los insectos que incordian en sus partes traseras, inaccesibles para ellos. Varias especies de primates utilizan piedras y lanzas para asustar a sus contrincantes o ahuyentar a las serpientes. También se ha observado a orangutanes y gorilas medir la profundidad del río con grandes varas de madera, algo inaudito, debido a la ausencia de registros de anécdotas de este tipo hasta ahora en ambas especies.
Dos orangutanes cruzan las aguas de un estanque tras comprobar su profundidad con la ayuda de unas ramas.
Los expertos en cognición Michael Tomasello y Josep Call, creen que son necesarios dos elementosfundamentales para el desarrollo de estas habilidades. El primero es la flexibilidad, ya que se ha observado a varios chimpancés usar varias herramientas de modo secuencial, una tras otra, o incluso crear “meta-herramientas”, es decir, herramientas para construir otras herramientas. El segundo es tener una representación mental de los elementos y una cierta visión de futuro. Es necesario imaginarse cómo será el instrumento final y sus características para poder fabricarlo de una manera eficaz. Esta “mirada interior” evita malgastar energía sin ser necesarios repetidos intentos de ensayo-error.
Un mono capuchino muestra su habilidad de representar mentalmente los pasos para obtener miel de un recipiente.
La capacidad de imaginar una situación ha sido puesta a prueba en numerosas ocasiones con primates, siendo una de las más asombrosas el caso de la chimpancé Julia. A esta hembra se le enseñó una caja transparente cerrada con un candado que contenía una recompensa. La llave se encontraba en otra caja idéntica que contenía seis llaves, de las cuales sólo una abría dicho candado. Para abrir esta segunda era necesaria otra llave de entre otras seis que nuevamente se encontraban en una caja; y así hasta seis cajas, una tras otra. La chimpancé pudo resolver con éxito el problema aún cuando no podía utilizar el procedimiento de ensayo-error. Sólo reconstruyendo el problema mentalmente era posible solucionarlo. Estudios recientes demuestran que la familia de los cuervos y urracas también son capaces de estas y otras hazañas.
Lo interesante de todos estos estudios es que ponen de manifiesto que el uso de herramientas no es un logro evolutivo que sólo se ha dado una vez en la historia natural de las especies que habitan el planeta. De hecho, durante décadas se pensó que los homínidos éramos los únicos seres lo suficientemente inteligentes como para usarlas y fabricarlas. Ahora sabemos que no es así. Por si no fuera poco, las consecuencias en el estudio de la cultura de estos descubrimientos obligan a revisar muchos de los conceptos y definiciones propuestas por la antropología en este tema hasta tiempos muy recientes.
Copiado de: somosprimates.com